Uno de esos días…
En los que el mundo -el coño de su putísima madre- decide recordarte que eres mujer… como si no lo supieras ya. Además, viene acompañado de una insaciabilidad grotesca que te lleva a querer comerte TODO a tu alrededor, incluyendo la nevera. Y cuando digo “la nevera”, no me refiero precisamente a lo que hay adentro, como cuando la gente dice eso de forma metafóricamente ridícula… Y nada como esos kilos de más que el espejo te enseña durante unas dos semanas, y te hacen sentirte la cosa más horrible del mundo. Por supuesto a estas alturas del mes, lo que menos tienes es ganas de “quemar las calorías”, ir al gym, correr, y sus afines. Quieres que nadie te moleste, comer, comer… que nadie te moleste; ya dije comer?
Y si no es esto, qué es lo que obtienes? Pues el momento del mes en que lo único que quieres es SEXO, y no precisamente con fines reproductivos, NO NO; simplemente sexo, en su expresión más básica y salvaje; es ese momento en el que eres, en cierta forma, hombre, pero tus niveles de intelecto no están alterados. Simplemente dejas de lado la sensibilidad y te vuelves BÁSICA!
Esas son las cosas que yo no comprendo de la naturaleza. Cómo es posible que te den esa capacidad tan bella de ser básica, de simplemente comportarte como el ser salvaje que eres, y luego te lo quita. Y cuando digo te lo quita, vuelvo a hacer énfasis en ese momento del mes en que no quieres que NADIE te toque y/o se te acerque. Lo curioso del asunto, es que la naturaleza no se dio cuenta de que justo cuando uno quiere ser salvaje, agresivo, básico, gozar de la vida… ustedes saben; justo en ese momento, más vale que tengas cuidado, porque no querrás traer al mundo una o más copias de ti mismo (es importante acotar que cuando digo “la naturaleza”, se debe hacer referencia también a todas esas cosas extrañas que se han escrito de que uno debe liberar esa insaciabilidad con el fin único de traer copias de uno mismo al mundo, mezcladas con la insaciabilidad, en el sentido más propio de la palabra). La naturaleza simplemente juega con nuestros deseos y necesidades. Y dígame la religión, la sociedad, la moral y todo lo demás. El mundo que nos rodea juega con nuestras mentes, nos quieren engañar. Por eso yo no soy religiosa y creo en la ciencia. Es confiable, segura, exacta…
Si, es por eso…
Holly